MIENTRAS JAUME MATAS CALLA.
12-09-2006-El Semanal Digital
La presidenta del Consell, que gobierna con apoyo de los populares, destina 600.000 euros a promocionar la «senyera» mallorquina y lleva hasta Palma al actor de la «puta España».
12 de septiembre de 2006. De polémica en polémica, María Antonia Munar está dispuesta a concederle con dinero público a Pepe Rubianes el amparo que no ha tenido en Madrid. Por eso la institución que presidente, el Consell de Mallorca, junto a la Fundación del Teatro Principal, dependiente de su vicepresidenta y consejera de Cultura, Dolçá Monet, financiará al actor que no tuvo ningún complejo en insultar a los españoles y a la «puta España». La iniciativa, que cuenta con el respaldo de los socialistas baleares, tendrá lugar a finales de este mismo mes, en los teatros de cuatro localidades mallorquinas y en el Auditórium de Palma.
Pero antes de eso, Munar demostrará el repentino ataque de mallorquinitis que le ha entrado con la celebración de la Diada que tendrá lugar hoy en Mallorca. La presidenta del Consell ha destinado 600.000 euros de las arcas públicas a la promoción de un homenaje a la senyera mallorquina que ha levantado una enorme polémica. Y no sólo porque 100.000 euros de esa cantidad hayan sido destinados a dos medios de comunicación, Última Hora y Diario de Mallorca dejando sin publicidad institucional a otros de similar tirada. Ni siquiera que la institución que preside vaya a entregar hoy una medalla de Oro y Gratitud de la Isla, junto al tenista Rafa Nadal y la gimnasta Elena Gómez, al diplomático y ex director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Jorge Dezcallar, primo de la vicepresidenta Monet y «muñidor» de un encuentro de Munar con el Papa Juan Pablo II en noviembre de 2004.
Lo que de verdad ha caldeado los ánimos ha sido el intento de Munar de privilegiar la senyera sobre la bandera nacional española. Tanto el portavoz del PP balear, Miquel Ramis, como la alcaldesa de Palma, Catalina Cirer, reclamaron días atrás al delegado del Gobierno, Ramón Socías, que impusiese al Consell el cumplimiento de la ley sobre el uso de la bandera nacional en los edificios oficiales. Finalmente, Munar ha optado por mantener la enseña española.
Enfado popular y Matas, claudicando
Es un secreto a voces que las relaciones entre los principales dirigentes del PP mallorquín y su aliada, presidenta del partido Unión Mallorquina, son pésimas. Desde el pacto de Gobierno de 2003, que permitió a Munar prolongar su estancia en la Presidencia del Consell, tras haber pactado anteriormente con la izquierda, los populares se quejan de que ha hecho todo lo posible por torpedear los proyectos populares. Sin contar los desplantes y desprecios que ha dirigido a sus socios del PP.
El encono ha llegado a tal punto que, según fuentes populares, el propio Jaume Matas ha tenido que tomar cartas en el asunto. Y como de costumbre, a favor de Munar, a quien el presidente balear perdona todas sus acciones, señalan fuentes del PP consultadas. Incluso cuando el Consell bloquea proyectos del Gobierno de Baleares u obliga a Matas a aparcar su Ley del Suelo y de la Vivienda, aseguran esas mismas fuentes.
Una socia de escándalo
A pesar de las declaraciones oficiales de altos cargos del PP balear sobre la buena relación existente con UM y Munar, lo cierto es que son numerosas las muestras de descontento existente. «No es normal que Munar, con tan sólo tres diputados, controle el Consell con nuestro apoyo», aseguran las fuentes populares. Pero si algo inquieta es la atracción de la presidenta del Consell con los escándalos. Una relación que temen pueda salpicar al PP, reo de los comportamientos de Munar.
Por el momento, los asuntos han ido pasando desapercibidos en la dirección nacional. Hasta Madrid no han llegado los ecos de la socia de los populares. Pero la antigua discípula del ucedista Jeroní Albertí está inmersa en polémicas de lo más diverso.
Por ejemplo, la sospechosa venta de la finca pública de Can Domenge, que cuenta con un tramo de la acequia árabe construida en el siglo XIII y catalogada como Bien de Interés Cultural por el propio Consell, casi por la mitad de su valor real al empresario Pedro Francisco Ferrá Tur. Curiosamente, Ferrá Tur cuenta con el monopolio, por decisión del Consell, de la retirada de escombros de construcción en Mallorca. O los abundantes repartos de fondos del erario público destinados a entidades y empresas relacionadas con Unión Mallorquina.