Les pide que den «ejemplo» empezando por rescatar de la «barbarie españolizadora» sus denominaciones.


20070104111824.jpgÉRIKA MONTAÑÉS

04-01-2007-ABC

SANTIAGO. Tenía que ser un diputado sin ningún García ni Borjamari en su árbol genealógico el que presentase una iniciativa parlamentaria tan rimbombante como instar a todos los que ostenten cargos públicos y nombres «de relevancia» en ámbitos tan dispares como el deporte, la cultura, la economía o la religión a que «galleguicen» sus nombres, previo paso por la oficina de «reclamaciones» en el Registro Civil.Bieito Lobeira, el portavoz del BNG en cuestiones lingüísticas y satisfecho acreedor de nombre y apellido germinados de la «terruña», registró el martes esta proposición no de ley en la que no sólo da ánimos «galleguizadores» a sus correligionarios, sino que les pide que den «ejemplo» empezando por rescatar de la «barbarie españolizadora» sus denominaciones.

Considera Lobeira -tiemblen los López de toda Galicia- que sus lindos nombres gallegos fueron «deturpados» y «popularizados», de modo que se fueron perdiendo en las garras de los españoles los «Seixo» y «Laxe» de toda la vida, restiuidos por unos inicuos «Seijo» y «Lage», «que no significan nada y sólo se explican por la negación de una nación y su idioma», sostiene el parlamentario nacionalista. Si los nombres constituyen, como defienden los nacionalistas gellegos del BNG, una evidencia de «singularidad» e «identidad» de una Comunidad como es el caso de la gallega, entonces hay que llamarse y enterrarse en gallego (dada la penúltima proposición de Bieito Lobeira, que animaba a que las lápidas de todo buen conciudadano gallego versen en el idioma de Rosalía de Castro).