La Nación Española vive una crisis institucional que afecta no sólo directamente a su unidad e identidad, sino a la propia proyección internacional de España derivada de su papel en la Historia Universal


Cualquier sociedad política soporta, en tanto que compuesta de diversas partes, una cierta cantidad de conflictos sociales e incompatibilidades entre diversas instituciones dentro de su seno (partidos políticos, sindicatos, asociaciones, empresas, &c.). En España, esa incompatibilidad se produce a la escala de las Comunidades Autónomas, que tras más de treinta y cinco años de existencia se han ido transformando, desde la aparente convergencia del tronco común de España, en un sistema de diecisiete estructuras paralelas e idénticas entre sí y con España, multiplicando parlamentos, tribunales de justicia, universidades, aeropuertos, televisiones, &c. Una vez aprobados los denominados «Estatutos de Autonomía de segunda generación», todas las autonomías se autoconciben como naciones con culturas propias y tradiciones que remontan a la noche de los tiempos (los vascos a la Atlántida, como fantaseó en su día Federico Krutwig), en el límite concebidas como estados independientes cuya culminación será la inminente transformación del Estado de las Autonomías en un Estado federal dentro de la Unión Europea.

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Es en esta escala de conflicto e incompatibilidad, por la excesiva proliferación de instituciones autonómicas que copian a las estatales, donde se produce la verdadera crisis de la Nación Española; una vez asumido que las amenazas a la unidad (por federalización) y la identidad (por la vía de la inmersión lingüística) de la Nación Española son algo normal y parte del precio a pagar por el «consenso» entre partidos, cada autonomía pretenderá, para cumplir con su proyecto político, igualar o superar al resto multiplicando las instituciones que le son propias. Sin ir más lejos, las «embajadas» autonómicas que siguen proliferando sin que la crisis económica importe lo más mínimo. O en el hecho de que en España existan diecisiete tribunales superiores de justicia que emiten sentencias diferentes sin que el Tribunal Supremo pueda casarlas.

Con la crisis económica, muchos españoles han decidido buscar empleo en el extranjero, efecto de la vocación universal de la Nación Española, plasmada históricamente en el descubrimiento de América y el Imperio Español que han permitido la difusión de la lengua española en todo el mundo; del mismo modo que recientemente vimos la llegada de muchos inmigrantes hispanoamericanos a la Madre Patria, algo único en la Historia, ahora con la crisis económica los españoles vuelven a su vocación trasatlántica producto de ese flujo secular de relaciones entre España y América iniciado hace más de quinientos años.

Sin embargo, las instituciones encargadas de la difusión y cultivo de la lengua española en todo el mundo (la auténtica «Marca España» que abre todo un mundo de posibilidades, empresariales especialmente), como el Instituto Cervantes, no se libran de la corrupción institucional de la Nación Española, pues en sus aulas de todo el mundo se imparten lecciones de eusquera, gallego o catalán etiquetándolos como «español», como si unas lenguas vernáculas implantadas postizamente en la enseñanza pudieran equipararse a la lengua española, la lengua común de nuestra Nación. Asimismo, quienes animan a la emigración sostienen que sólo aprendiendo inglés tendrán los españoles salida profesional, como si el español fuera una lengua equiparable al noruego, el danés o el sueco que nuestros compatriotas hubieran de restringir a su ámbito familiar…

Desde la Fundación Denaes señalamos que la crisis institucional de España no podrá solucionarse mediante apelaciones a la austeridad, que sólo servirán para apuntalar el sistema durante unos años más. Dicha crisis sólo podrá considerarse terminada tras la eliminación del pernicioso Estado de las Autonomías, cuyos efectos se plasman al nivel de absurdas instituciones, como las «embajadas» autonómicas, y en la merma que sufre España en su mayor patrimonio, la lengua española, un instrumento de comunicación utilizado por más de cuatrocientos millones de personas en el mundo, por políticas tales como la inmersión lingüística en lenguas vernáculas o la desproporcionada promoción de lenguas extranjeras como el inglés.

Fundación Denaes, para la Defensa de la Nación Española.