40 de la «normalización» lingüística en Baleares
29/04/2026
Hoy hace 40 años que se aprobó la “Ley de Normalización Lingüística” de Baleares. Un copia-pega de la catalana de 1983. PP y PSOE aprobaron una ley con un objetivo claro: Que el catalán fuera la lengua mayoritaria de Baleares, imponiéndola, para sustituir el balear (como lo llamaba Alcover), y discriminar el español.
Era lo que necesitaba el pancatalanismo en el ámbito lingüístico-cultural como base para el objetivo político: Los “países catalanes”, “una llengua, una cultura, un poble”. Una entelequia plasmada en una ley autonómica. Y a esto lo llamaron “normalizar”. La sociedad balear ya era normal antes de esta aberrante ley en la utilización indistinta de ambas lenguas mayoritarias en su día a día. Sin imposiciones. Con libertad.
Lo que ha logrado esta ley de ingeniería lingüística y social, 40 años después, y cientos de millones de euros, públicos, después, ha sido imponer una lengua de laboratorio en la esfera pública, impedir la libre elección de lengua, e intentar acabar con la identidad cultural balear, incluyéndonos en un inventado ámbito cultural catalán. 40 años después la gente en la calle sigue hablando lo que le da la gana, mayoritariamente en español, porque así lo quieren.
Por tanto, esta es una ley de anormalización lingüística, porque lo que es normal en la calle, no lo es en la administración, donde predomina el catalán. La ingeniería social que pretendían los pancatalanistas ha fracasado, y no hay vuelta atrás, por la actual composición poblacional de la sociedad, y por la extendida oposición al catalanismo en Baleares que algunos iniciamos hace décadas. Esta fracasada ley ha convertido la administración pública, la enseñanza, en un espacio extraño, una realidad paralela, una “matrix”, donde el predominio del catalán es absoluto.
Los que defendemos la libertad en la utilización del español y el balear (mallorquín, menorquín, ibicenco y formenterense), en la enseñanza y en la administración, tenemos la obligación de conseguir la derogación de la ley de normalización lingüística, por obsoleta, totalitaria y contraria al sentir mayoritario de la sociedad balear, que, de hecho, la ha rechazado.
Jorge Campos Asensi




