El candidato convergente a la presidencia de la Generalitat mostró su apoyo más entusiasta a todo lo que sea levantar el tono de reivindicación nacional de Cataluña.


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Á. MARÍN/À. GUBERN BARCELONA.

El próximo 11 de septiembre, Diada de Cataluña, será el punto de arrancada de la precampaña electoral antes de las autonómicas, anunciadas para el día de Todos los Santos. Tradicionalmente, la Diada señala el inicio del curso político en Cataluña, que en esta ocasión viene marcado por la despedida de Pasqual Mara-gall y la irrupción en el escenario de José Montilla, dos estilos contrapuestos que se darán el relevo en el parque de la Ciutadella. Allí, justo al lado del Parlamento autonómico, es donde desde hace dos años se celebran los actos institucionales de una festividad cuyo tono y carga reivindicativa sirve de termómetro para conocer el momento político en Cataluña.

El ministro de Industria, que podría apurar su permanencia en el Gobierno para tener en los actos de la Diada una posición preeminente, tendrá ocasión de encontrarse con el que será su principal contrincante en las urnas, el líder de CiU, Artur Mas, reforzado después de la caótica experiencia del tripartito y que sale, al menos en las encuestas publicadas hasta ahora, como virtual favorito.

Eso no se conocerá hasta el 1 de noviembre. Hasta entonces, y mientras Maragall no disuelva la Cámara -lo hará probablemente el día 4 de septiembre, aunque todavía tendría un margen de 20 días para hacerlo, según dispone el nuevo Estatuto-, el acuario político catalán vive una especie de tiempo muerto en el que, no obstante, ya se aprecian las líneas estratégicas que van a seguir los distintos partidos.

Es el caso de un PSC «bipolar», con un Maragall que ya cuenta las horas y enseña su perfil más nacionalista -la última ha sido pedir para su partido grupo parlamentario propio-, y un Montilla -la encarnación del hombre «normal»- que hace apología del pragmatismo. Son los dos estilos de un PSC que en verano se hacen aún más reconocibles. Uno veranea en el Ampurdán, el otro regresa a su Andalucía de origen.

Ambos estilos tendrán ocasión de ser contrastados durante la próxima Diada, que Maragall ha diseñado cargada de elementos reivindicativos. Después de años acusándolo de haber descafeinado la celebración, el líder de CiU, Artur Mas, está ahora encantado con los actos institucionales previstos, los últimos que presidirá Maragall como presidente de la Generalitat.

El mandatario catalán ha optado por recuperar el tono más revindicativo del catalanismo «progresista», el que le emparenta con el «nacionalismo conservador», para conmemorar el «Onze de Setembre». Tras conocer el diseño de la fiesta institucional, el candidato convergente a la presidencia de la Generalitat mostró su apoyo más entusiasta a «todo lo que sea levantar el tono de reivindicación nacional de Cataluña» y llamó a la militancia de CiU a secundar este año, con una presencia masiva, el acto central de la Diada.

Mas subrayó que, si es el próximo presidente de la Generalitat, conservará el acto del Parque de la Ciutadella, diseñado por Pasqual Maragall. «Mientras se respete la ofrenda floral al monumento a Rafel Casanova -donde los políticos no nacionalistas son habitualmente abucheados, en el mejor de los casos-, impulsaremos cualquier otro acto que sea un complemento de calidad y reivindicación nacional», apuntó el líder nacionalista.

Su máximo rival en las urnas, el candidato del PSC, José Montilla, mantiene, de momento, un prudente silencio sobre el programa de actos elaborado por el Gobierno y la Cámara autonómica para conmemorar la Diada, aunque el ministro de Industria ya ha anunciado que, si gobierna en Cataluña, aparcará las reivindicaciones «identitarias» en beneficio de las políticas sociales.

Algunos dirigentes socialistas, del círculo más íntimo de Montilla, no pueden ocultar su malestar por «la última maragallada». El aparato del PSC considera que es «un feo» y «una contradicción política» elevar el tono reivindicativo o independentista de la fiesta nacional de Cataluña un mes después de la entrada en vigor del nuevo Estatuto.

«La nación más grande del mundo»

Los dirigentes de ERC e ICV celebran el tono más nacionalista, mientras que el PP lo censura, más aún cuando se produce a menos de un mes y medio para la celebración de las elecciones.La ceremonia, en el paseo de los Tilos de la Ciutadella, está cargada de textos y gestos de profundo calado nacionalista-catalanista e, incluso, independentista. El discurso que Pau Casals pronunció el 24 de octubre de 1971 ante la ONU -donde el famoso compositor proclamó que «Cataluña ha sido la nación más grande del mundo»- será citado el próximo «Onze de Setembre» mientras se iza la senyera ante una formación de Mossos d´Esquadra con uniforme de gala y las autoridades locales firmes. El músico Jordi Savall interpretará después «El cant dels ocells», que Casals tocó en la ONU.

El poema «El meu poble», de Salvador Espriu, la canción «La gavina», de Marina Rossell, o las sardanas «Per tu ploro» y «La cançó del lladre» también se podrán escuchar junto al «Txoria Txori», de Mikel Laboa, que se utilizó en la banda sonora de la película «La pelota vasca». «Els segadors» pondrán punto y final a un acto que será el prólogo de una campaña que, de hecho, ya ha empezado.