El movimiento cívico Impulso Ciudadano, que preside el ex-diputado autonómico José Domingo, propone una modificación de la vigente legislación deportiva para evitar que queden impunes los ultrajes a los símbolos de España, como la pitada al himno y al Jefe del Estado en el estadio valenciano de Mestalla durante la final de la Copa del Rey de fútbol entre el Athletic de Bilbao y el FC Barcelona.
La situación se repetirá este viernes en el estadio Vicente Calderón de Madrid con idénticos protagonistas y en la misma competición, después de que se haya estado alentando por las plataformas independentistas que reclaman selecciones nacionales para Cataluña, País Vasco y Galicia.
En declaraciones a Radio Intereconomía en Cataluña, José Domingo ha asegurado que la única forma de atajar eficazmente estas ofensas a la nación sería modificando la Ley 19/2007, que regula las actitudes violentas, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte, e introducir el ultraje a la nación española como factor de suspensión de un espectáculo deportivo, tal como ocurre con las actuaciones e insultos racistas que puedan proferirse en los estadios de fútbol y que permiten al árbitro suspender el partido. Es decir, se trataría de trasladar al ámbito de la justicia deportiva la decisión de paralizar el espectáculo e incluso desalojar al público del recinto, como ya puede hacerse si se detectan actitudes racistas en un estadio.
Actualmente, resulta extremadamente difícil actuar penalmente contra los espectadores de un encuentro que manifiesten una actitud ofensiva para con los símbolos del Estado, ya que previamente a cualquier proceso judicial se requiere la identificación de los infractores. Tampoco puede decretarse el desalojo de un campo de fútbol por este motivo si no lo autoriza antes un juez.
Asimismo, debe considerarse la prevalencia que ostenta el derecho a la libertad de expresión sobre comportamientos de esta índole, como ya ocurrió en 2009 cuando la fundación Defensa de la Nación Española (DENAES) presentó una querella contra los organizadores de la pitada contra el Rey en el estadio de Mestalla.
En aquella ocasión, el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz estimó que los abucheos y silbidos, que fueron atronadores, no eran manifestaciones “difamatorias, injuriosas o calumniosas”, ni promovían el “odio nacional”.