Puertas giratorias, lobbies y traición: El negocio del bipartidismo
04/02/2026
Hay verdades que no caben en un titular complaciente ni en una tertulia patrocinada. La principal: en España gobierne quien gobierne, mandan los mismos. El bipartidismo corrupto —PSOE y PP— ha perfeccionado un sistema donde la política es antesala del negocio, la institución es tarjeta de visita y el interés nacional moneda de cambio. El ejemplo más obsceno tiene nombre propio: Acento.
Acento: el despacho donde se recicla el poder
La consultora Acento no es una anécdota: es la prueba del delito. Allí confluyen los restos del poder, las agendas ministeriales y las influencias acumuladas durante años de despachos oficiales.
Al frente, José Blanco (Pepiño), mano derecha de José Luis Rodríguez Zapatero, secretario de Organización del PSOE y ministro de Fomento. A su lado, Alfonso Alonso, exministro de Sanidad y exalcalde de Vitoria por el PP.
El mensaje es claro: cambia el color, no el negocio.
En Acento también han recalado apellidos bien conectados: un hijo de Esteban González Pons y otro de Esther Palomera. ¿Talento? Puede. ¿Casualidad? Nunca. Es la endogamia de un sistema que se blinda por arriba mientras predica sacrificios por abajo.
Fomento: el ministerio del dinero
Nada es casual. Fomento —hoy Transportes— maneja el mayor presupuesto del Estado. Por eso lo ocuparon Blanco, José Luis Ábalos y hoy Óscar Puente. Y por eso, tantas veces, el secretario de Organización coincide con el ministro del dinero. Control del partido, control del BOE, control de la obra pública. Triángulo perfecto para construir poder y para rentabilizarlo después en el sector privado.
Lobby para Marruecos (sí, Marruecos)
Acento no se limita a “asesorar”. Hace lobby en Bruselas a favor de Marruecos. Mientras España calla, cede y firma; mientras el Sáhara se entrega y las fronteras se relativizan; mientras agricultores, pescadores y transportistas pagan el precio, los exministros facturan.
En España sobran patriotas, de intereses ajenos. Y así se entiende que buena parte de la clase política europea —y muy especialmente la española— aparezca comprada, condicionada o anestesiada cuando Rabat presiona.
El pelotazo: vender influencia
La guinda llega con el pelotazo: la venta de Acento al grupo francés Havas. ¿Qué se vende? No una marca. Se vende influencia. Se pone precio a una red de contactos, a años de poder público, a agendas confeccionadas desde el BOE. Privatizar el poder tras haberlo ejercido es la esencia de la puerta giratoria.
El episodio Garzón
Hasta el exministro comunista Alberto Garzón fue tentado por Acento. El fichaje se frustró no por escrúpulos, sino por los insultos de los suyos en redes. Moraleja: el sistema acepta a todos; la tribu decide quién puede cruzar la puerta sin perder el carnet ideológico. Principios pocos; contratos, los necesarios.
Un régimen de negocios
Esto no va de una consultora. Va de un régimen. De una casta que gobierna, pierde el cargo y sigue mandando. De un bipartidismo que predica ética y cotiza influencias. De ministros del dinero que salen del despacho directos al lobby.
Mientras tanto, España retrocede y otros avanzan. Y Marruecos gana en Bruselas lo que España pierde en casa.
Puertas giratorias no: portones blindados.
Y al otro lado, los de siempre cobrando.
Javier García Isac




