Jorge Fernández Díaz recordó que el PP ha defendido el bilingüismo en su programa electoral y se ha opuesto al «monolingüismo» catalán que, en su opinión, trata de imponer el Estatut.


20061111102451.jpgR. B.

11-11-2006-La Razón

Barcelona- El debate del bilingüismo dará mucho que hablar la octava legislatura en Cataluña. Ciutadans-el Partit de la Ciutadania lo tiene por bandera y todavía ERC no ha asumido las competencias en materia de política lingüística, pero el tema ya está sobre la mesa. Un día después de que el presidente del PP catalán, Josep Piqué, dijera en TV3 que «no tendría ningún sentido y, además, sería una impostura y una muestra de oportunismo político que en el Parlament me pusiera a hablar castellano», hubo respuesta de sus compañeros de filas.

El secretario general del grupo popular en el Congreso y diputado por Barcelona, Jorge Fernández Díaz, afirmó ayer que sería una «incoherencia inexpicable» que los diputados en el Parlamento catalán no aplicasen el bilingüismo. Fernández Díaz recordó que el PP ha defendido el bilingüismo en su programa electoral y se ha opuesto al «monolingüismo» catalán que, en su opinión, trata de imponer el Estatut, recurrido ante el Constitucional por el PP, entre otras cosas, por la política lingüística. Añadió, en declaraciones a Ep, que «no tendría sentido» que la formación dejara aparcado el castellano por razones de oportunidad política ya que «tanto el catalán como el castellano son idiomas oficiales en Cataluña y se pueden utilizar en el ámbito público».

El portavoz de los populares catalanes, Daniel Sirera, también se sumó al debate y recordó que considera que se han malinterpretado sus declaraciones, que «en el PP de Cataluña existe un único criterio sobre el uso de las lenguas oficiales en el Parlament: la libertad del ciudadano de usar la que quiera de las dos», política que aplicará Piqué.

Oposición «pura y dura»

Por otra parte, el presidente del PP catalán alertó del «mal augurio» que supone la asignación de las competencias en política lingüística a ERC pues presagia «una confrontación lingüística» porque los republicanos querrán «implantar el monolingüismo» en catalán. «Poner en manos de un partido claramente independentista temas tan sensibles como la política lingüística, la CCRTV o la política exterior» no inspira «credibilidad en el nuevo gobierno» ni servirá «para recomponer la imagen y el prestigio de Cataluña», afirmó. Prometió una oposición «pura y dura» sin conceder «periodos de gracia».