Patriotismo constitucional, cortafuegos de la conciencia nacional

01/01/2026

El proceso separatista catalán, con su punto álgido en el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017, provocó una reacción patriótica inesperada no solo en Cataluña, traducida en movilizaciones populares en defensa de la unidad territorial de España.

A nivel político esta reacción se plasmó en las urnas con la irrupción de Vox en el panorama político a partir de 2019 hasta hoy, capitalizando mayoritariamente el resurgir de un sentimiento patriótico español.

Una reacción inesperada además, por las décadas en las que el mismo régimen del 78 con una clase política acomplejada y  beligerante, contra cualquier planteamiento identitario, implementó el denominado patriotismo constitucional como la respuesta del denominado “bloque constitucionalista” frente al secesionismo.

Ese «bloque constitucionalista» pretendió ejercer de cortafuegos de esta reacción patriótica intentando canalizarla a través de los partidos que se turnaban en el poder y movimientos cívicos afines, en nombre de un constitucionalismo responsable, por acción y omisión, de la actual problemática territorial con los separatismos.

El régimen del 78, además de estar inspirado en la Ley Fundamental de Bonn de 1949 y en asumir como propia la idea del “Estado social y democrático de derecho”, el bipartidismo que se está turnando en el Gobierno de España, desde el inicio de la Segunda Restauración, ha asumido en su ideario el concepto de patriotismo constitucional.

En el caso del PSOE era previsible por la matriz progresista y socialdemócrata de este concepto, incluso también era previsible más recientemente, el soporte del Gobierno de Pedro Sánchez por parte del separatismo y su Ley de Amnistía.

Pero en el caso del PP, el «patriotismo constitucional» fue asumido en una ponencia aprobada en su congreso nacional de Enero de 2002, totalmente vigente,  evidenciando una vez más los complejos de la derecha sistémica, travestida en «centro reformista».

El constitucionalismo por tanto, tiene como base ideológica al patriotismo constitucional, un concepto surgido del “Institut für Socialforschung” (Instituto de  Investigación Social), también conocido como Escuela de Frankfurt, en cual se agrupaban seguidores de Marx, Hegel y Freud.

El más conocido de sus teóricos, Jürgen Habermas, en su obra Identidades nacionales y postnacionales define al patriotismo constitucional de la siguiente manera: “En este caso las identificaciones con las formas de vida y tradiciones propias quedan recubiertas por un patriotismo que se ha vuelto más abstracto, que no se refiere ya al todo concreto de una nación, sino a procedimientos y a principios abstractos.” (…) “En el proceso público de la tradición se decide acerca de cuáles de nuestras tradiciones queremos proseguir y cuáles no.”

Si nos atenemos a las palabras de Habermas, podemos comprender que la consecuencia de la crisis de la conciencia nacional en España, se debe  precisamente a un proceso de deconstrucción de ésta que el mismo Régimen del  78 ha ido realizando, como continuación de todos aquellos que desde el siglo XVIII , impusieron la extranjerización y el rechazo a nuestra identidad cultural e histórica, por considerarla algo arcaico y oscurantista que debía ser sustituido por unos valores modernos e ilustrados que traían como aporte negativo, la ruptura del individuo con  “su circunstancia”, esto es, tradición, identidad, cultura e Historia.

Todo ello, para imponer un modelo político y social formado por individuos desarraigados y manejables por intereses ajenos a la nación de la que forman parte.

No es sorpresiva, por consiguiente, la adhesión del bipartidismo PSOE y PP al multiculturalismo así como la apuesta de ambos partidos por la inmigración masiva como dudosa herramienta de salvación económica y demográfica. 

Es previsible también su adhesión al «europeísmo» y las agendas globalistas, evidenciando así su total rechazo a una concepción identitaria de España.

Por tanto, para que exista una conciencia nacional, ésta solo tiene sentido con la fidelidad a nuestras señas de identidad y asumiendo un relato histórico nacional que va desde la Hispania romana hasta nuestros días, pasando por la reafirmación y reunificación de España con la Reconquista.

Todo ello con sus luces y sombras pero que nunca estas últimas, sean arma arrojadiza para la negación de España como nación histórica.

Un patriotismo identitario, popular y soberanista que no suponga la adhesión a regímenes políticos concretos, sino que éstos sirvan a los intereses de España y los españoles por encima de todo.

Carlos Fuster Cerezo

Otras categorias

  • Patronato Ejecutivo

  • Patronato de Honor

  • Observatorio de la Nación

  • Nuestra España

  • Jornadas de educación

  • Fundación DENAES

  • Equipo DENAES

  • Editorial

  • DENAES en los medios

  • Consejo Asesor

  • Comunicados DENAES

  • Artículos

  • Amigos de la Nación

  • Agenda

  • Actualidad

Publicaciones relacionadas

  • José Javier Esparza Torres

    01/01/2026

  • Pío Moa Rodríguez

    01/01/2026

  • Ignacio Hoces Iñiguez

    01/01/2026