3 de diciembre de 2016

El pasado sábado 24 se produjo un evento de particular significancia aunque, por desgracia, de común presencia. Hablamos de la manifestación realizada en Alsasua en favor de los detenidos por las agresiones a dos guardias civiles y sus parejas el pasado 15 de octubre en dicha localidad. Como sabrán los lectores, y ya se ha comentado aquí, estos guardias civiles fueron agredidos en el bar Koska junto a sus parejas por un número muy superior de individuos, unas 45 personas. Agresión que, aunque supuso la atención médica y hospitalización de los agredidos, no pasó a mayores gracias a la intervención de la Policía Foral. De esas 45 personas 9 fueron detenidas, quedando 7 en prisión provisional y sin fianza por considerar Carmen Lamela, juez de la Audiencia Nacional, que la agresión había sido motivada únicamente por el hecho de ser guardias civiles y por tanto tipificada como acto terrorista. No es casual que los agresores formaran parte de un grupo radical, Movimiento Ospa, que pretende la expulsión de las fuerzas de seguridad del Estado de la comunidad navarra.

Como si no fuera suficiente, en algunos medios de comunicación locales y sobre todo en las redes sociales, se han tergiversado los hechos pretendiendo maquillarlos o reducirlos a una mera trifulca de bar. Como esto no resultaba suficientemente vergonzoso, se organizó la manifestación del sábado para pedir la liberación de los agresores. Manifestación en la que no sólo participó «el pueblo» o la «sociedad civil» de Alsasua, o una parte del mismo, sino que además contó con el apoyo de altos cargos del Gobierno de Navarra como el alcalde Javier Ollo, de Geroa Bai, que encabezó la manifestación. Además, al lado de Javier Ollo se encontraba la concejal socialista Lucía Cid, que se excusó diciendo que apoyaba la protesta a título personal. También estuvieron presentes la portavoz del Gobierno de Navarra, María Solana; la presidenta del Parlamento, Ainhoa Aznárez; el secretario general de ELA, Txiki Muñoz; el alcalde de Pamplona, Joseba Asirón; el cofundador del partido no nacional Podemos Juan Carlos Monedero y Tasio Erkizia, histórico dirigente de Herri Batasuna, brazo político de ETA. La marcha terminó con la lectura de un comunicado por parte de Amaia San Román, madre de uno de los detenidos, afirmando que con toda esa campaña se estaba manchando la imagen de Alsasua.

Pero no es precisamente eso, el cumplimiento de la legalidad, lo que mancha el lugar. Pues la agresión y manifestación comentadas no dejan de demostrar, una vez más, las terribles y corrosivas consecuencias que está teniendo el avance de la ideología y el terror etarra en la comunidad navarra. Un avance que, también en esta región, está dividiendo a sus ciudadanos y, como se podrá observar por la presencia y apoyo institucional en la marcha, corrompiendo los cargos e instituciones políticas de la misma, amparándose incluso en excusas como la realización y apoyo de estos actos «a título personal».

Desde DENAES nos vemos en la obligación de advertir y poner el foco de atención, de nuevo, sobre la creciente corrupción política, moral e ideológica que sucesos como los comentados en Alsasua están mostrando cada día a lo largo y ancho de la Nación. Y es que las naciones no se hunden sólo bajo el peso de la economía y su corrupción, sino también por el socavamiento de sus pilares morales, culturales y políticos. Socavamiento que estas peligrosas, permitidas y anacrónicas ideologías secesionistas, míticas y voluntaristas están llevando a cabo con escasa oposición gubernamental. Siendo en muchos casos, al contrario, incluso financiadas.

Fundación para la Defensa de la Nación Española.

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