El diario independiente de la mañana del Imperio Prisaico, esa macroempresa que en sus años de gloria fue bautizada mediante un arrebato de ingenio impagable por el gran locutor José María García como «el imperio del monopolio», ha ido publicando en estos días lluviosos de noviembre una serie de artículos que relacionan a Rusia con el proceso rupturista de los separatistas catalanes.

Ya el 6 de marzo de 2018 El País afirmaba en un titular: «RT y Sputnik fueron los mayores difusores de noticias sobre Cataluña por redes». Y entre líneas podía leerse: «De los 100 perfiles en Twitter más activos difundiendo sus publicaciones, el 84% correspondían a cuentas anónimas cuyo patrón de comportamiento no corresponden al de individuos particulares, ya que, o bien están dedicadas en un 100% a difundir piezas de RT o Sputnik, o publican toneladas de tuits 24 horas diarias y siete días a la semana o solo retuitean y no tienen actividad propia, según los investigadores».

El 14 de mayo de 2018 El País sostenía en otro titular: «La inteligencia alemana afirma que Rusia apoyó al independentismo catalán». Y se añadía en el artículo que el jefe de la inteligencia alemana veía «muy plausible» y «razonable» que el Kremlin bombardease con una campaña de desinformación antes del 1-O (aunque sobre la desinformación Prisa podría dar muchas lecciones, como mostró desde el 11 al 14 de marzo de 2004 con suma eficacia a favor del partido que por entonces lideraba un individuo nefasto que correspondía a las siglas de ZP, y de aquellos polvos estos lodos).

Asimismo también se cita a Andrew Parker, jefe del servicio interior de inteligencia británico conocido como MI5, señalando a Rusia como «Estado hostil» y elemento desestabilizador de las democracias occidentales. Parker pidió que el Brexit no destruyese la colaboración entre el Reino Unido y la Unión Europea frente a los posibles ataques de Rusia y del terrorismo islámico.  

El 22 de noviembre de 2019 anunciaba el diario prisaico: «La inteligencia militar de Rusia y sus células de élite con tentáculos en el exterior». Esta inteligencia militar, conocida como «GRU», se dedica a labores como ataques cibernéticos, bombardeo de desinformación y, como buenos espías, recolección de información. También lleva a cabo operaciones más delicadas como la eliminación biológica de personas señaladas como dañinas y enemigos de la «Madre Rusia».

Según Bellingcat -una web británica dedica al periodismo de investigación que publica tanto en inglés como en ruso y, según informa El País, es «un medio que tiene 18 periodistas y que ha estudiado muy a fondo la labor del GRU»- el espía ruso Denís Serguéyev (alias Sergey Fedotov) estuvo en Barcelona al menos en dos ocasiones dentro de la unidad conocida como GRU-29155, dedicada a involucrarse en medios de informáticos en el extranjero. Cosa que, al parecer, corrobora la investigación que se está llevando a cabo a tal sujeto y a la misma unidad el juez Manuel García-Castellón en la Audiencia Nacional del Reino de España, donde se mantienen en secreto las diligencias previas (asimismo, tal unidad es investigada por otros cuatro países).

Estados Unidos investiga a otras unidades, como la 74455 y la 26165, por la supuesta «injerencia rusa» en las elecciones de 2016 y los ataques cibernéticos al Comité Nacional del Partido Demócrata. Tales unidades, como la 99450, que llevó a cabo la exitosa operación de anexión de Crimea, vendrían a ser la élite del ejército ruso y, en el caso que nos concierne, unidades militares de élite especializada en operaciones de desestabilización de los países del continente europeo (fundamentalmente los Atlantistas, porque ese es el quid de la cuestión: la trama geopolítica y geomilitar con tanta munición nuclear como elemento de disuasión).

En febrero de 2019 Bellingcat publicó varios documentos oficiales de los servicios secretos rusos que situaban a Fedotov por dos veces en Barcelona. La primera ocasión fue el 5 de noviembre de 2016, permaneciendo en la ciudad condal seis días. La segunda fue el 29 de septiembre de 2017, quedándose hasta el 9 de octubre. Asimismo, al parecer, Fedotov voló hacia el Reino Unido unos días antes del intento de asesinato por envenenamiento del ex oficial de inteligencia militar ruso y doble agente del MI6 británico Serguéi Skripal.

El presidente de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución alemana, Hans-Georg Massen, dijo en un simposio celebrado en Berlín estar convencido de que «Rusia está tratando de utilizar operaciones secretas para influenciar en la opinión pública a través de organizaciones extremistas y radicales». Y añadía: «En el caso de los separatistas catalanes, según se ha informado, apoyando su posición a través de actividades de propaganda».

La Guardia Civil ya había establecido vínculos ante el proceso secesionista y los enviados del Kremlin a través de la figura de Víctor Torradellas, ex secretario de relaciones internacionales de CiU, también conocido como el «Rasputín» de Puigdemont. Sujeto que está siendo investigado por desvío de subvenciones de la Diputación de Barcelona y del Gobierno de la Generalidad. Torradellas le aseguró al forajido ex presidente que obtendría el apoyo de un emisario enviado por el Kremlin si apostaba por declarar la mal llamada independencia el 27 de octubre.

¿Acaso los Mas, Junqueras, Puigdemont, Torra y los CDR y los tsunamistas democráticos o «Cup-vergentes» son los tontos útiles del Kremlin? Que Rusia intente echar gasolina a todo incendio que haya en Europa no es de extrañar porque así es la geopolítica (como también es muy probable que otros servicios de inteligencia extranjero hayan actuado en Cataluña en favor del procés). Otra cosa es querer culpar a Rusia de todos nuestros males o de los horrores del secesionismo; y así de camino, como el que no quiere la cosa, disculpar la incompetencia y cuando no colaboración de nuestros políticos, cuya política en pos de la unidad y la identidad de España está resultando ser de un nivel manifiestamente mejorable. Tales lumbreras geopolíticamente hablando han hecho que nos quedemos en el limbo de la Alianza de las Civilizaciones con tanto retroantifranquismo y tanta dictadura del progretarado.    

¿Rusia es culpable? Sí, Rusia es culpable. Rusia es culpable de defender los intereses de Rusia con servicios de inteligencia y músculo militar. Rusia es culpable de tener en el Kremlin a un líder patriota y al mayor genio geopolítico del presente en marcha, como ha ido mostrándose estos años desde la debacle que supuso la caída de la Unión Soviética (fundamentalmente desde la subida del susodicho al poder hace justo 20 años y su contundente acción contra el secesionismo checheno). Vladimir Putin, que guste o no es un estadista como la copa de un pino, tiene muy claro algo que no expresan de manera tan precisa o contundente la mayoría de los políticos españoles: «Los traidores deberían ser castigados» (citado por El País). Esto es una disputa geopolítica y Rusia, obviamente, mira por sus beneficios eutáxicos; y eso implica acciones como ésta que comentamos y otras de mayor calado y delicadeza contra todo aquel que ose asomar sus hocicos en su territorio o en sus intereses geoestratégicos y hostigar al oso que con un zarpado y con la amenaza de la munición nuclear bien sabe defenderse. Ya lo decía Gustavo Bueno: «El que es débil que espabile».

    Daniel López. Doctor en Filosofía.