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La bandera republicana como privilegio real

Martes 17 de abril de 2018, por DENAES

Con fecha de 28 de abril de 1931, el presidente del gobierno provisional de la República española, don Niceto Alcalá Zamora, firmaba el decreto mediante el cual la bandera de España se convertía en tricolor. En él afirmaba que esa insignia fue utilizada durante mas de medio siglo por aquellos que buscaban la emancipación política y social mediante el establecimiento de una república. El color morado simbolizaba a una región ilustre, nervio de la nación española: Castilla. Aragón ya venía bien representada por el rojo y amarillo de las bandas superiores. Además, si la bandera republicana francesa era tricolor, no estaría nada mal que el republicanismo español tuviese una bandera similar: también tricolor.

Y, ¿por qué el morado? El color morado es adoptado por la Sociedad de los Caballeros Comuneros, asociándolo a la Castilla comunera, a la Castilla de Padilla, Bravo y Maldonado. Es esta una sociedad secreta afín a la masonería, y de ideas políticas liberales; se crea en Madrid en 1821 y cuenta entre sus miembros más famosos a Rafael del Riego y Juan Martín. Este último, apodado El Empecinado, es quien resucita (y mitifica) la memoria de los Comuneros, sobre todo la de Padilla, tras tres siglos de olvido. La propia Sociedad de los Caballeros Comuneros era conocida como “Los hijos de Padilla”. Juan Martín se dedica a organizar los actos de rememoración del levantamiento comunero, celebrando su tercer centenario, reivindicando su Memoria Histórica, que en gran parte es una reconstrucción histórica. Los Comuneros, comandados por Padilla, Bravo y Maldonado, son la ejemplificación de la lucha por las libertades frente a cualquier absolutismo, y se les rinde homenaje reiteradas veces durante el Trienio Liberal, incluso en los discursos en el parlamento. La lucha de los Comuneros es presentada como una lucha liberal avant la lettre, personificando anacrónicamente en aquellos señores de Castilla la lucha de los propios liberales del siglo XIX.

Así, el color morado es adoptado por la Sociedad de los Caballeros Comuneros como emblema que representa la lucha de los Comuneros castellanos (presentados como si fueran liberales del siglo XIX) frente al emperador extranjero Carlos I (cuya figura análoga es Fernando VII). Este color simboliza el liberalismo exaltado y simboliza, como decimos, a Castilla. Además, el color morado sirve para diferenciar a los Hijos de Padilla de los Masones, que adoptan el color azul, y también de los Carbonarios (de origen italiano), cuyo color es el verde. Entre las tres sociedades secretas se establece una rivalidad a muerte, y era necesario establecer una simbología propia y clara.

Ahora bien, ¿de dónde procede el morado adoptado por estos liberales como color republicano y liberal? Se sabe que el color de la insignia de Castilla no era morado, sino carmesí. Y, sin embargo, en la entrada del DRAE, el “pendón morado” de Castilla viene definido como insignia personal del monarca. Morado, no carmesí. Y personal del monarca.

El origen de esta “confusión” habrá que buscarlo en la historia militar; y habrá que retroceder unos cuantos siglos para encontrar alguna pista. El rey Fernando III toma Sevilla en 1248 con el concurso de la Banda de Castilla. Esta Banda, convertida en regimiento permanente por su heroicidad, pasa a denominarse Tercio de los Morados provincial de Sevilla, a principios del siglo XVI por el color de su uniforme. En 1640 es elevada a Guardia del Rey y en 1664 es denominada Tercio de Castilla. En 1710 toma el nombre de Regimiento de Infantería Inmemorial de Castilla, con gran protagonismo en la Guerra de Sucesión, principalmente en la decisiva Batalla de Almansa en la que los ejércitos del Borbón Felipe V derrotan a las tropas del Archiduque Carlos de Habsburgo. Derrota que, en el imaginario de algunos nacionalistas valencianos es rememorada como el desastre que acabó con su autonomía (sus fueros), al modo como el 11 de septiembre de 1714 es conmemorado en Cataluña como la Diada, que igualmente termina, supuestamente, con la autonomía y libertad de los catalanes.

El pueblo comienza a llamar al Regimiento Inmemorial de Castilla “el Tercio de los Morados” o “Morados de Castilla” en 1693 (según afirma el conde de Clotard) y asocia este color con el del reino castellano. Este color morado era considerado, en el Regimiento, como un privilegio real. Así, cuando Felipe V ordena que todos los regimientos de infantería utilicen el blanco borbónico, sus coroneles vinieron solicitando insistentemente el uso de la insignia morada basándose en aquel privilegio real. En 1828 la reina María Cristina les devuelve el Pendón morado que vuelve a ser utilizado oficialmente a partir de 1830.

En 1843, la reina Isabel II firma el Real Decreto mediante el cual se establece que la bandera de España es la rojigualda, unificando las insignias de todos los cuerpos militares. Pero en su artículo segundo hace una excepción: los cuerpos que por privilegio lleven el Pendón morado de Castilla pueden seguir usándolo, llevando en la bandera una corbata de color morado.

La propia Isabel II utiliza el morado como estandarte real en su coronación en 1833. Ello es debido a la influencia de los liberales, sobre los que se apoya en su conflicto con los carlistas. España se parte en dos bandos: los liberales, que apoyan a Isabel II, y los absolutistas, que apoyan al hermano de Fernando VII (padre de Isabel II), Carlos María Isidro. Este apoyo de los liberales explica que Isabel cambiase el color carmesí, utilizado por los reyes como estandarte de Castilla (pese a que los regimientos castellanos utilizasen el morado) por el color morado de su nuevo estandarte real. Este color morado fue heredado tanto por Alfonso XII como por Alfonso XIII. Así pues, el color morado, que era tan útil para convertir una bandera bicolor en tricolor, emulando a los franceses y su republicanismo (que tanta admiración causaba), tiene un doble origen fruto de una serie de hechos más o menos casuales: el color del uniforme del Tercio Morado Viejo de Castilla; la mitificación de los Comuneros por los liberales del siglo XIX y la adopción del morado como color de Castilla; el apoyo de los liberales a la reina Isabel II; el privilegio real dado al Regimiento de los Inmemoriales de Castilla (que aún existe, con el nombre de Regimiento de Infantería “Inmemorial del Rey” nº 1), que fue el origen del ejército de Tierra y de la Armada. Sin duda, no deja de ser curioso que un color que es otorgado como un privilegio real termine por simbolizar al republicanismo español.

PS: agradezco la información al Ejército de Tierra y al museo de Infantería de la AGRUMAD.

Raúl Boró Herrera, profesor de Filosofía del Instituto de Huérfanos de la Armada